
Con altura lo ganó Argentina frente a Chile. Porque en ningún momento (salvo en un desborde del equipo chileno) estuvo en riesgo de caer defensivamente, y porque cuenta con un excelentísimo jugador como lo es Juan Román Riquelme.
El “jugador” del Villarreal (Pellegrini: nótese las comillas) estuvo imparable. No sólo con sus dos golazos de tiro libre, que entraron exactamente en el mismo lugar, dejando al arquero exactamente con la misma reacción: parado en el medio del arco. No, sino por todo lo que hizo en el transcurso del partido: frenó la pelota, distribuyó juego, abrió la cancha, metió pases magistrales… un fenómeno, pero no el único, porque hubo varios altos rendimientos en el equipo argentino. Messi, desplegando su juego cada vez que podía hacerlo; Tevez, utilizando su contextura física para aguantar la pelota y darse vuelta; Cambiasso, quien quizás no tubo muchos aciertos pero siempre se encontraba allí para dar una mano; Mascherano, que quitó todo lo que intentaba pasar por el mediocampo… el equipo en general jugó muy bien. Un 8 para Argentina, sólo porque el resultado podría haber sido más amplio.
Imagen: Olé
No hay comentarios:
Publicar un comentario